miércoles, 23 de mayo de 2018

Visita al Museo de la Minería y la Industria de Asturias (MUMI)

Foto de grupo frente a la entrada del MUMI
Foto de grupo frente a la entrada del MUMI

El pasado 28 de enero el Museo de la Siderurgia y la Mineríade Castilla y León, dentro de su programa MSM Activo, organizó una visita al Museo de la Minería y la Industria de Asturias (MUMI), situado en la localidad de El Entrego, en plena cuenca carbonífera del Nalón. Como ya viene siendo habitual en esas fechas de invierno en las que el CIM permanece cerrado, los guías del CIM nos apuntamos para continuar aprendiendo y conociendo mejor otros museos de temática minera e industrial.

La salida tenía lugar desde Cistierna (León), hasta donde tuvimos que acercarnos para coger el autobús que nos dejó frente al edificio del MUMI sobre las 11:45.

Zona expositiva del MUMI
Zona expositiva del MUMI

El MUMI es uno de los museos más visitados de Asturias. Cuenta con una parte expositiva y una mina imagen construida en el subsuelo del edificio. Exteriormente, destaca el edificio cilíndrico central con dos naves laterales adosadas que albergan las exposiciones, sobre el cual se sitúa un gran castillete que, a través de un ascensor, conecta el museo con la mina imagen. El museo se construyó sobre los terrenos de una antigua escombrera, perteneciente a la cercana mina de San Vicente.

Dentro del museo llama la atención las grandes dimensiones del mismo. En un primer momento tuvimos media hora aproximadamente para recorrer por libre el museo, hasta que nos llegase el turno de bajar a la mina.

La parte expositiva del museo es muy completa. Una enorme noria de tracción humana nos recibe al entrar, la cual era utilizada para extraer el agua de la mina, y cualquiera puede ponerla en funcionamiento caminando por su interior. Esta noria es un ejemplo de la tecnología minera más antigua y a partir de aquí una serie de paneles y recreaciones nos irán mostrando el proceso de evolución y mejora de la energía, la maquinaria y el transporte del carbón a lo largo del tiempo. La exposición cuenta además con multitud de piezas y objetos de gran valor histórico, social y científico clasificados en diferentes secciones o espacios. Así por ejemplo pudimos visitar entre otras, la sección dedicada a la enfermería, la lampistería, la brigada de salvamento minero, instrumentos científicos, explosivos o una colección de fósiles y minerales. Solamente observar con detenimiento e interés cada una de las piezas, objetos y paneles de la exposición ya podría llevarnos todo el día, pero nuestro tiempo era limitado.

Zona expositiva del MUMI
Zona expositiva del MUMI

A pesar de que la parte expositiva es muy completa e interesante, el principal atractivo del MUMI lo constituye su mina imagen. Así que una vez llegada la hora de nuestro turno de visita, nos avisaron por megafonía para acercarnos al ascensor que nos bajaría a la mina.

La duración de la visita a la mina es de casi una hora y comienza con el descenso en ascensor acompañados de los sonidos que oirían los mineros al bajar a unos 600 m de profundidad en una auténtica jaula.

Una vez abajo, nos ponemos un casco y comenzamos a caminar junto con un guía por las amplias galerías de transporte del carbón, a lo largo de las cuales se pueden observar los distintos tipos de entibado y se recrean algunas situaciones que contribuyen a crear un ambiente más próximo al de una mina real, como sonidos, aguas subterráneas o un derrumbamiento del terreno. Hay que reconocer que la mina está muy lograda y cuenta con un gran realismo.

El recorrido por la mina es de aproximadamente 1km, a lo largo del cual el guía nos va contando la dureza del trabajo de los mineros y los peligros a los que estaban sometidos, así como las labores que desempeñaban en sus distintos oficios (picadores, barrenistas, maquinistas, guajes, etc.), recreados en varias figuras o muñecos durante el trayecto.
Nuestro compañero Héctor en el MUMI
Nuestro compañero Héctor en el MUMI

Más o menos a mitad del recorrido, han puesto en funcionamiento un tren minero que circula a través de una galería de hormigón hasta el socavón de la mina San Vicente (no visitable). Se trata de un recorrido lineal de ida y vuelta, al final del cual, el guía nos comenta alguna curiosidad sobre el transporte del personal minero en estos trenes. Desde mi punto de vista, este recorrido en tren no tiene demasiado sentido, ya que se llega a un punto en el que apenas se ve nada y sin bajarnos del tren, se vuelve otra vez al mismo punto de partida, aunque entiendo que pueda suponer un atractivo añadido, especialmente para familias con niños.

Casi al final de la visita es posible adentrarse, de forma opcional, por una rampa habilitada con una escalera, donde se ve el trabajo de los picadores, el sistema de frente corrido utilizado para extraer el carbón y también una rozadora, como ejemplo de la maquinaria más moderna.

Salimos de la mina para terminar de ver la parte de la exposición que nos quedaba. En general, la impresión ha sido buena y estamos encantados con la experiencia. Solo un pequeño apunte: como suele ocurrir en estos casos, la visita pierde algo de calidad con grupos demasiado numerosos (en nuestro caso probablemente fuéramos más de 60 personas, ya que al grupo que íbamos en el autobús, se incorporó más gente), se pierde bastante tiempo en reunir al grupo, sobre todo al comienzo (en el ascensor no pueden ir más de 15-20 personas); la información no llega a todos por igual; y la interacción entre el grupo y el guía normalmente no es tan cercana, aun así hay que decir que el guía supo controlar bien el grupo en todo momento y consiguió hacer una visita muy agradable.

Desde el CIM de Barruelo, recomendamos a todo el mundo que se acerque a visitar el MUMI, porque realmente merece la pena. Podéis consultar sus tarifas y horarios en la web (www.mumi.es) o a través del teléfono 985 66 31 33.

Si quieres saber más sobre cualquier tema relacionado con el mundo del carbón, no dudes en venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!

Héctor Fuente