miércoles, 18 de mayo de 2016

Aproximación a la cultura material minera. Las fichas

Hoy os traemos una entrada del blog de nuestros compañeros asturianos www.territoriomuseo.com . Podéis acceder a ella pinchando aquí.

De los distintos elementos empleados cotidianamente en la mina, las fichas o jetones son uno de los más pequeños, pero aportan una gran cantidad de información sobre la organización de la actividad en las explotaciones y de las condiciones de sus trabajadores. En la exposición de fichas que ofreceremos en breve en Bustiello, podréis acercaros a estas interesantes piezas. Aquí tenéis una introducción.

Las fichas, también llamadas jetones, son conocidas en Inglaterra y Estados Unidos como tokens y en Francia como “monedas de necesidad”. Se trata de piezas metálicas monetiformes empleadas por diversos tipos de empresas con distintos fines.
El empleo de los jetones se documenta en Europa desde la Edad Media, momento en el que se emplearon los llamados “jetones de necesidad”. Se trataba de fichas monetiformes usadas para llevar la contabilidad, especialmente en instituciones oficiales. En ocasiones estaban relacionadas con la minería, por lo que estas piezas pueden incluirse entre la numismática minera (Calvo Rebollar, 2012: 40), siendo éste el ámbito en el cual van a estar presentes principalmente. En España ya se utilizaban en el siglo XVII. Se conoce que durante la guerra de losSegadors en Cataluña (1640-1652) ya se utilizaban para realizar operaciones mercantiles en la región (Díaz Alonso, 2012: 8).

Otro motivo que llevó a la creación de las fichas fueron los momentos de escasez de moneda, lo que dificultaba las transacciones más habituales. Por ello, los empresarios y comerciantes intentaron paliar la situación imprimiendo sus propias monedas.

Existen diversos tipos y subtipos que se pueden clasificar en varios grupos según su uso. Idea ya empleada por Erns, quien realizó en 1885 el primer intento de clasificación.

FICHAS.

1. Fichas de cálculo y control de tareas.

Conocemos su existencia desde la Edad Media en Europa, denominandose “jetones de cuentas”. Se empleaban para llevar la contabilidad, especialmente en instituciones oficiales.

En el siglo XVIII varias empresas mineras francesas acuñaron piezas que se emplearon como fichas de control del trabajo, representando cada una de ellas un cierto tiempo, probablemente, la jornada completa. Las de la empresaMines du Vieux Condé en Valenciennes, eran de dos tipos, mineur y hercheur, con varias formas en cada caso.

2. Fichas de control de personal y materiales.

Son usadas para controlar el acceso y movimiento de los trabajadores dentro de las instalaciones mineras. Dentro de este tipo, las fichas de lampistería son las más destacables. Aunque habitualmente el minero las entrega a cambio de la lámpara, su misión es de control del personal presente en las galerías, especialmente en caso de accidente. Se caracterizan por llevar un número que identifica a cada trabajador.

Su utilización es diferente según los países y las minas. El sistema más sencillo y habitual es el de España: el minero tiene una sola ficha con su número, que deja en la lampistería cuando recoge allí su lámpara. También existe el sistema de dos o más fichas en Reino Unido y Francia.

Se realizan en latón o cobre, tienen una forma redonda y cuentan con un agujero para colgarlas de un tablero situado en la lampistería. En la década de 1940 y durante la Segunda Guerra Mundial se fabricaron en aluminio pero también existen ejemplos de hojalata, hierro esmaltado, plástico y madera. Este tipo de fichas presenta diferentes diseños en el anverso, mientras que el reverso suele ser por lo general blanco. A lo largo de la historia se ha dado la reutilización de las piezas de latón o cobre, especialmente en los períodos de escasez de estos metales, como en tiempos de guerra.
En las minas del sur de Gales se empleó un tipo especial, conocida como “polo”, más grande que las habituales y con un gran agujero en el centro.

Se conservan muy pocas fichas de lampistería españolas identificables.


Ficha de control de personal del departamento de obras de Fábrica de Mieres. (Colección privada).

3. Fichas de asistencia.

También llamadas jetons de presence en Francia. Son una forma de retribución de las empresas y asociaciones por la asistencia a las juntas directivas o asambleas generales de accionistas. Normalmente son de plata, de tamaño relativamente grande y están decoradas con motivos alusivos. Se conocen varias decenas distintas de fichas de asistencia emitidas por empresas mineras o con intereses diversificados, incluidos los mineros.

4. Fichas-moneda.

Se emplean con dos objetivos distintos. Por un lado, sirven para proveerse del numerario cuando éste era escaso (lo más frecuente en el caso de las monedas antiguas); por otro, también se utilizaban para obligar a los trabajadores a comprar en las tiendas de la propia empresa, aumentando así los beneficios. En este caso se dan dos situaciones distintas, bien se usan en una práctica de tipo general, bien cuando solamente se lleva a cabo con los adelantos solicitados por el trabajador antes del día de la paga.



Ficha moneda de la Sociedad Hullera Española, anverso y reverso (Colleción privada).

También se empleaban para permitir que solamente compren en la tienda de la empresa los trabajadores de la mina, por la dificultad de los suministros en la zona o por la existencia de precios subvencionados por la empresa.

La utilización de monedas particulares para pagar a los mineros se podría remontar a la época romana.

VALES.

Las compañías mineras emitían vales por distintos productos alimentarios para facilitar el aprovisionamiento de sus trabajadores. Con excepciones, como los vales explosivos en las minas de carbón estadounidenses, su efecto sobre la economía del trabajador era beneficioso al garantizarle el suministro de algunos bienes escasos, obtenerlos a un precio más bajo que el corriente de la zona o conseguir ventajas sociales que se añadían al salario.

1. Vales alimentarios.

Los más antiguos conocidos son los utilizados en las minas del Arzobispado de Salzburgo, en Austria, donde se emitieron vales monetiformes para que los mineros pudieran obtener tres tipos de productos: vino, carne y paño, a precios controlados. Los de vino llevaban el diseño de un racimo de uvas. El objetivo era evitar las subidas incontroladas de precios por problemas momentáneos en el suministro, acaparamiento o acuerdos entre comerciantes locales que podrían dar lugar a demandas de incremento de salario por parte de los mineros.

Muchas minas se establecieron en lugares muy alejados de cualquier poblado por lo que la empresa minera tenía que hacerse cargo, al menos inicialmente, del suministro de las necesidades de los trabajadores.

Un cierto número de economatos de empresa y cooperativas obreras, incluidas las mineras, realizaban convenios con vendedores independientes, de modo que los trabajadores podían adquirir productos como pan, leche,... pagándolos a un precio reducido con una ficha especial emitida por la cooperativa.
Además, las cantinas de algunas empresas mineras también utilizaron vales concretos para distintos alimentos o bebidas.



Vale alimentario de Fábrica de Mieres, anverso y reverso (Colección privada).

2. Explosivos.

En muchas minas de carbón estadounidenses los explosivos utilizados corrían a cuenta del trabajador, aunque muchas veces se los suministraba la propia empresa minera, que le descontaba su valor del sueldo. Se realizaba mediante anotaciones en cuenta o vales de papel, pero algunas empresas utilizaron también vales monetiformes para adquirir los explosivos en los almacenes de la compañía. Se conocen 300 diferentes: cantidades de pólvora, dinamita, número de detonadores o incluso artefactos como el cardox.

3. Otros.

Se conocen otros usos diversos de las fichas. Podían emplearse para medios de transporte propios y ajenos como una retribución en especie, así como para llevarse la madera inservible (regulado en una empresa mediante la distribución de vales para uno o dos sacos de madera). Otro uso que tuvieron fue que muchas empresas carboneras también entregaban gratuitamente a sus trabajadores para su consumo cierta cantidad de carbón de clase inferior. En algunos casos, también acuñaban vales monetiformes para el control de las entregas. También hubo vales para el colegio de los hijos de los trabajadores. Se entregaban en el colegio al asistir y los maestros podían cambiarlas por dinero legal. Así se aseguraban que ese dinero se invertía en la educación y la escuela sólo cobraría por los niños que realmente asistían, reduciéndose el absentismo. Finalmente, existen piezas de difícil clasificación y/o uso.



Ficha de assitencia al catecismo, anverso y reverso (Colección privada).

MEDALLAS.

Se trata de un grupo extenso y variado, dado que su carácter conmemorativo o de homenaje es muy amplio. Se han acuñado medallas también “docentes”, como la clasificación mineralógica o los esquemas de máquinas. Muchas de ellas representan hechos de cierta trascendencia, y son obra de los mejores grabadores de cada época.

1. Conmemorativas.

Se acuñan para conmemorar los eventos relacionados con las minas: fundación de la empresa o institución, la entrada en producción (son habituales las medallas acuñadas con el primer metal extraído), un hito productivo, una mejora tecnológica o un cese de la actividad.

También se acuñaron con motivo de la fundación de instituciones relacionadas con la minería, como la fundación o efemérides de Escuelas de Minas o Institutos de Investigación minera y/o geológica ha sido objeto de la acuñación de medallas.

Además, las empresas mineras han acuñado medallas para conmemorar acontecimientos ajenos a ellas: en 1784, el Gremio de mineros de Méjico encargó la acuñación de una medalla para celebrar el nacimiento en septiembre de 1783 del futuro Carlos IV.

2. Homenaje.

A finales del siglo XIX se extendió ampliamente, sobre todo en Francia pero también en otros países europeos, la acuñación de monedas homenaje a personas consideradas importantes en su campo. En general, los participantes en el homenaje aportaban una cantidad de dinero que permitía el encargo del grabado de una medalla a un artista más o menos conocido y la acuñación de un ejemplar en oro para el homenajeado, y de un cierto número de ejemplares en plata, bronce o bronce plateado (el metal dependía de la cantidad aportada por cada uno) para los participantes. El diseño general de estas medallas suele ser muy convencional, con el retrato del homenajeado habitualmente de perfil en el anverso, y una imagen más o menos alegórica, a veces simplemente un texto en el reverso. La calidad de cada artista se refleja en la realización de los retratos y en la elección y ejecución, relativamente libre, del tema del reverso. Muchas sociedades mineras, escuelas de minas u otras instituciones acuñaron medallas de homenaje a sus fundadores o directivos.

Sin embargo, en España apenas se acuñaron medallas de homenaje.

3. Premios.

Son para los reconocimientos individuales, por años de servicio (como las medallas distribuidas, por ejemplo, por la empresa Hunosa), por las actuaciones destacadas, o colectivos, por la calidad de los productos.

Durante la segunda mitad del siglo XIX y a principios del XX se celebraron exposiciones internacionales de carácter general, y también exposiciones monográficas sobre minería y metalurgia, en las que las empresas competían con sus productos. Las medallas otorgadas a los expositores eran en muchos casos nominales, primero grabando la identidad del expositor premiado en una de las caras o en el canto, y posteriormente estampándola mediante una pieza especial al acuñar individualmente cada medalla.

Las fichas son un elemento ligado desde antaño a la actividad minera y han servido para diferentes usos, desde el control de las tareas, pasando por el aprovisionamiento de los trabajadores, hasta el carácter conmemorativo de la actividad. Así podemos apreciar hasta qué punto los pequeños objetos y bienes muebles son importantes para la recuperación del conocimiento de los aspectos materiales de un mundo que hoy ha desaparecido y que ha sido parte de la historia minera de Asturias y de nuestra cuenca minera, pero de la que aún quedan interesantes vestigios, como la colección que próximamente se expondrá en el Centro de Interpretación del poblado minero de Bustiello.