miércoles, 4 de mayo de 2016

La mina y la nieve.

Vista de Barruelo de Santullán nevado
Vista de Barruelo de Santullán nevado

En Barruelo, tenemos dos cosas que nos representan: El Calero y las grandes nevadas. Dos cosas que puede que no tengan que ver o que se puedan considerar opuestas.
El trabajo en las minas de Barruelo ha curtido a los habitantes de la comarca, tanto o más que el frío y la nieve, forjando nuestro carácter y haciendo típicas una serie de ritos y costumbres.
Incluso hoy en día, 11 años después de que cerrara la última mina en nuestro pueblo, seguimos celebrando la llegada de las nieves (unos más que otros) casi sin saber porqué.

Grupo de mineros posando en la nieve camino del Pozo Peragido.
Grupo de mineros posando en la nieve camino del Pozo Peragido.

A mediados del siglo pasado, una gran nevada significaba la posibilidad del cese de las labores de extracción en las minas, debido a la dificultad de llegar al puesto de trabajo, la imposibilidad de mantener funcionando el lavadero o de circular los trenes para dar salida al carbón. Este parón "vacacional" significaba que durante ese tiempo, ningún compañero moriría en la mina, no habría que guardar luto por ningún trágico accidente en el que se viera involucrado algún joven de la zona.
Además, eran días de esparcimiento en los que los mineros se olvidaban de la dureza de su trabajo y podían dedicarse al ocio, días en los que realmente, no faltaba de nada ya que el economato tenía víveres para casi un mes de aislamiento. 

Grupo de mineros posando junto a un montón de nieve
Grupo de mineros posando junto a un montón de nieve
Así que ahora ya sabes por qué los barruelanos sonreímos cuando el paisaje negro de nuestras escombreras, se torna blanco ya que por mucho frío que haga, siempre tendremos carbón para calentar la casa.

Óliver del Nozal