miércoles, 8 de junio de 2016

La central térmica de carbón. Del mineral a la electricidad.

El 17% de la electricidad consumida en nuestro país proviene de las centrales térmicas que usan carbón, sólo por detrás de la nuclear (21%) y la eólica (19%) y ligeramente por encima de la hidráulica (16%). Esto supone que es la tercera fuente más importante de energía eléctrica en España y aunque está perdiendo peso, en el resto del mundo está aumentando. Países como China e India, que está creciendo a una velocidad increíble, deben al preciado mineral el 66% y 56% de la energía consumida respectivamente.

Pero, ¿cómo logramos que la energía almacenada en el carbón, se transforme en energía energía eléctrica? Para ello necesitamos una central térmica y ahora veremos su funcionamiento.
Básicamente, lo que hacemos es quemar carbón para calentar agua hasta que se evapore, ese vapor a alta presión se canaliza para mover unas turbinas unidas a un generador que es donde se genera la electricidad. Después, un transformador aumenta la tensión para transportarlo por toda la red con la menor pérdida posible.

El carbón llega a la central, donde se tritura y se echa en la caldera. Allí, la energía calorífica del carbón, calienta el agua que circula por unos serpentines y que pasa a estado gaseoso (vapor) a alta presión. Este vapor llega a la turbina de vapor donde hay un eje que la atraviesa de lado a lado, con varias aspas unidas de diferente tamaño (como si fuera un molinillo) y que se mueven impulsadas por el vapor. Al moverse, hacen girar el eje central que está unido a un generador. Allí, mediante inducción electromagnética, la energía mecánica del movimiento de ese eje se transforma en energía eléctrica alterna. El vapor generado se envía al condensador, donde se enfría y vuelve a estado líquido para entrar de nuevo en el serpentín y comenzar el ciclo de nuevo.



Las ventajas que ofrecen estas centrales frente a las de biomasa, fuel-oil o gas natural es que son mucho más baratas y sencillas de construir, tienen un mantenimiento menor y aunque su rendimiento energético es menor, la materia prima es mucho más barata y abundante, por lo que a corto plazo salen muy rentables.


Central termoeléctrica de Velilla de Río Carrión (Palencia)
Central termoeléctrica de Velilla de Río Carrión (Palencia)
Por contra, hay una gran cantidad de efectos negativos que afectan al medio ambiente y a la salud. La combustión de carbón libera grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, lo que ayuda a agravar el efecto invernadero. En las chimeneas se colocan filtros de partículas que retienen gran parte de los hollines ácidos, que junto con los óxidos de azufre, generan la lluvia ácida.
Además, en las inmediaciones de las centrales se han encontrado grandes cantidades de mercurio, un metal pesado altamente tóxico que se libera en la combustión del carbón.
A todo esto hay que sumar el impacto provocado por la extracción y el transporte del carbón, así como el calentamiento de las aguas cercanas a algunas centrales que la usan como sistema de refrigeración.

Nos estamos dando cuenta de que nuestro planeta no es inmortal, por lo que los controles y medidas correctoras aplicados a la construcción y funcionamiento de las centrales térmicas de carbón son cada vez mayores, en un intento de minimizar ese impacto. Aún así, dependemos en gran medida de los combustibles fósiles por lo que debemos hacer que funcionen de la forma menos agresiva posible.

Si quieres aprender más sobre el funcionamiento de las centrales térmicas de carbón no dudes en acercarte a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!

Óliver del Nozal