martes, 5 de enero de 2016

El Calero como símbolo y patrimonio.

Pozo Calero
Pozo Calero


La vida diaria en El Calero se repetía con monótona insistencia;los mineros guardaban la chapa con el número en la lampistería y en riguroso orden montaban en las jaulas para descender hasta el lugar donde tuviesen asignadas las tareas. Dentro, en las distintas plantas, se prolongaban galerías,  buscando nuevos campos de labor, a la vez que otros macizos, ya explotados, quedaban abandonados. A su vez nuevos pozos de ventilación permitían que el oxígeno circulase entre los distintos niveles. En perfecta sincronización, entibadores, camineros, tuberos, caballistas, barrenistas, picadores, ramperos y un sinfín de oficios más, permitían que ese organismo vivo que es la mina continuase su labor y no parase de escupir al exterior continuos vagones de negro mineral.

Mineros de "El Calero"
Mineros de "El Calero"

Durante las horas de trabajo en los tajos se entrelazaban relaciones, nuevos amigos, miles de historias y anécdotas que luego se comentaban en los bares. En la mente de los más pequeños quedaba grabada la negra cara de su padre, a consecuencia del polvo del carbón, apenas reconocible entre el resto de mineros a la salida de las jaulas. Las mujeres no podían olvidar las horas de angustia cuando por el pueblo corrían noticias confusas de accidentes y muertos. El Calero, siempre presente, adquiría una dimensión que sobrepasa el de una explotación minera. En torno a su figura se fue creando una leyenda y su nombre se extendía sobre la comunidad representando todo lo que la mina simbolizaba para ellos.
No es de extrañar, por tanto, que a lo largo de su historia El Calero se convirtiese en la figura repetida en las manifestaciones artísticas de Barruelo.

Foto obligada en las series de postales del pueblo, protagonista en las estrofas de los poetas barruelanos, como en las que Francisco Merino dedicó a su amigo muerto en el accidente de abril de 1941 (1).
Más tarde, tras el primer cierre de CXalero nos regaló otra poesía titulada "Castillete del Calero"(2). Javier Piñeiro también escribió sobre el emblemático pozo (3). La figura del Calero se agrandaba con el tiempo, nuevas formas artísticas como la música o la pintura se centraron en su figura como referente del trabajo minero. Al menos en dos canciones encontramos referencias al pozo barruelano: "Con un burro viejo", en cuya letra se alude a una de las plantas del Calero y "Al pozo Calero" (5)

Canciones y poesías dedicadas a "El Calero"
Canciones y poesías dedicadas a "El Calero"

La poesía, la musica y la pintura. El Pozo Calero es un tema recurrente para los pintores del valle. Así, e sposible ver una representación del castillete en las pinturas del ábside de la iglesia de Santo Tomás pintados por Jorge del Nozal, o entre varias de las espléndidas acuarelas que Brosio dedicó al tema minero. Y cuando el escultor local, Hermino Revilla, se le encargó una pequeña reproducción de Santa Bárbara, a sus pies representó el castillete del Calero.

Pese a los 13 años que lleva cerrado, el Pozo Calero continúa de plena actualidad; su figura sirve de logotipo para los regalos y varias y de muy diversa calidad son las reproducciones que han hecho de su castillete.
Sus llamativos edificios, su enriquecedora existencia reclaman un lugar de privilegio dentro de la historia de la minería del carbón. No es de extrañar que en 2008 fuese incluido en un inventario de arqueología industrial palentina en el que se reconocían los monumentos a ser declarados bien de interés cultural. En el 2009 se inauguró la senda del estratotipo barrueliense / senda Calero y en 2011 se ha reeditado por cuarta vez el libro "El Pozo Calero"; medidas encaminadas a hacernos más cercano uno de nuestros símbolos que ha sido durante mas de 100 años verdadera seña de identidad de Barruelo.

(Texto Fernando Cuevas Ruiz)