viernes, 20 de noviembre de 2015

Las briquetas. El impulso de las minas de Barruelo.

Briquetas expuestas en el Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo
Briquetas expuestas en el Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo

En 1856 se fundó Crédito Mobiliario Español, una empresa financiera que quiso diversificar sus fuentes de ingresos. En ese mismo año, le otorgaron la concesión de una de las líneas ferroviarias más importantes del país; la que une Madrid e Irún y junto con la iluminación con gas del alumbrado público, comprendió que le sería mucho más rentable abastecerse con su propio carbón, por lo que compró algunas de las minas de Barruelo, entre otras.
El carbón de nuestra cuenca, hulla semigrasa, es el idóneo tanto para los gasómetros de las ciudades como para la fabricación de aglomerados destinados al ferrocarril. Las briquetas. Además, al estar a solo 12 km de la línea férrea que unía Santander con Madrid era muy fácil darle salida a todo ese carbón. La línea que enlazaba Barruelo con Quintanilla se inauguró en 1864.
Entre 1874 y 1877, Ferrocarriles del Norte (una filial de Crédito Mobiliario Español) adquirió las minas de Barruelo, destinando casi toda su producción a abastecer las máquinas de vapor de las locomotoras de la empresa, por lo que el cok y el uso para gas perdieron importancia.
Todo esto hizo que las minas de Barruelo se impulsaran hasta convertirse en un referente europeo, con importantes pozos verticales y siendo las más avanzadas tecnológicamente del país.

Maqueta en movimiento de la briquetera "Bouriez" expuesta en el CIM de Barruelo.
Maqueta en movimiento de la briquetera "Bouriez" expuesta en el CIM de Barruelo.

El polvo de carbón y los trozos pequeños ahogaban las calderas cuando se intentaban quemar, pero representaban miles de toneladas desperdiciadas por lo que su aglomeración llegó a ser un gran negocio.
Este sistema consistía en calentar el carbón en polvo y mezclarlo con brea seca y alquitrán en diferentes proporciones, introducir la mezcla en unos moldes de madera y ejercer presión con una prensa de tornillo. Mediante este proceso se fabricaban las briquetas, que en Barruelo tenían un peso de unos 8 kg y alimentaban las calderas de los trenes de la compañía.

Exterior de la briquetera "bouriez" en Barruelo de Santullán.
Exterior de la briquetera "bouriez" en Barruelo de Santullán.

En Barruelo hubo varias briqueteras, siendo la última la que usaba el sistema "bouriez". El edificio se encontraba en la zona industrial, cerca del lavadero viejo y originalmente contaba con 2 líneas de producción, pero tuvo una ampliación y terminó funcionado con 3. Gracias a esas líneas se convirtió en una de las briqueteras más importantes del norte del país.

Vista de los vagones enfilados hacia la briquetera "Bouriez"
Vista de los vagones enfilados hacia la briquetera "Bouriez"

Si quieres ampliar información sobre la vinculación de Barruelo con el ferrocarril o la producción de briquetas, no dudes en acercarte a conocernos en el Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán.

Óliver del Nozal